Yoga: La Espiral de la Vida

La espiral del yoga y de la vida ha de ser recorrida paso a paso y valorizando las pausas como fundamentales en cada trecho del camino. Esto nos permitirá contemplar ecuánimemente cada paso dado y reorientar el rumbo de ser necesario, guiados tanto por el conocimiento como por la intuición.
Un aspecto fundamental que no debemos olvidar de llevar en el viaje, es la alegría de jugar-yogar, ya que todo se trata de un juego, el juego de la vida, que hay que aprender o reaprender a jugar-yogar.
Todo juego tiene sus pautas para que sea seguro, provechoso y divertido al mismo tiempo. En el caso del yoga son 8, las dos primeras pautas básicas son:

  • 1. Yama:    Aprender a vivir juntos. Escucharse a sí mismo y a los otros.
  • 2. Niyama:    Aprender a limpiar la casa: Mantener el cuerpo y la mente sanos y libres de toxinas.
En esta ocasión vamos a profundizar en la primera de estas dos pautas, Yama .
Yama , a su vez está conformada por 5 preceptos a saber: Ahimsa (amabilidad, bondad), Satya (honestidad, verdad compasiva), Asteya (respeto por los bienes de otros, integridad), Brahmacharya (ecuanimidad, control del deseo ansioso) y Aparigrha (generosidad, desapego).

a.- Ahimsa: literalmente significa no violencia en tres niveles, mental, verbal y físico. En la vida diaria significaría solo tratar a los otros seres animados e inanimados, visibles e invisibles, con amabilidad y bondad, tal cual como le gustaría a uno que lo trataran.
Durante la práctica de asanas (posturas) u otras técnicas de yoga, este principio es fundamental para aprender a respetar nuestro propio cuerpo, pensamientos y emociones. Reconocer nuestras limitaciones, evitará que hagamos movimientos que generen dolor o cualquier daño en nuestro cuerpo y mente, también podemos evitar hacer algo peligroso, como, por ejemplo, iniciar una sesión de yoga con el estomago lleno o sin la protección de la alfombra de yoga.
Hay que considerar, sin embargo, que las limitaciones físicas son en principio mentales, y que solo representan obstáculos en el camino, que poco a poco y con la guía adecuada, podremos superar para seguir avanzando.

b.- Satya: ser honesto es muy fácil cuando queremos decir algo bueno que hicimos, y sim embargo, tendemos a exagerar y ya la verdad se distorsiona. Pero mucho más difícil es asumir honestamente la responsabilidad de una acción perjudicial, la tendencia es de ocultarnos tras el engaño, sin darnos cuenta que a los únicos que engañamos es a nosotros mismos. Hay que ser valientes para ser honestos.
En el juego de la vida es importante ser coherente entre lo que se siente, se piensa, se dice y se hace, esa es la base de la honestidad con uno mismo y con los otros.
En el juego del yoga, ser honesto en el momento de hacer una postura, es no pretender ir más allá de lo que en ese momento puedas hacer, por ejemplo, si no podemos llevar las manos a los pies en la postura conocida como hastapadasana, entonces hay reconocer el hecho de que no podemos ante nosotros mismos y ante los otros, y a partir de allí, superarnos solo a nosotros mismos.

c- Asteya: el respeto por lo que no nos pertenece hace parte de nuestra integridad como seres conscientes, y está relacionado con el respeto así mismo. En realidad, respetando los bienes de los otros, estamos respetando los propios, es la ley de la naturaleza. En el día a día de la vida, la integridad de respetar las ideas de los otros hace parte de este principio.
Durante la práctica física del yoga respetar la integridad de la postura en ejecución con plena atención, a las partes del cuerpo en movimiento, a la respiración y sobre todo a las sensaciones generadas por la práctica en sí, representan un aspecto fundamental para profundizar y mejorar nuestro desempeño.

d.- Brahmacharya: ciertamente el control o mejor aún la ecuanimidad ante los deseos ansiosos que surgen en nuestra mente ante los objetos externos e internos, es un factor fundamental para mantener la felicidad presente en nuestras vidas, podríamos resumirlo en una frase de una canción de Gustavo Cerati “lo tengo todo por no querer más nada”.
En nuestras vidas este aspecto se relaciona con la fuerza de voluntad y la autodisciplina para lograr nuestras metas y objetivos, sin tener que llegar a la ansiedad, es decir, no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy nos asegura no estar corriendo a última hora tras un compromiso asumido.
Vencer la pereza y la tendencia de terminar rápido y de hacer una postura o serie de ejercicios de yoga sin la dedicación correspondiente, hace parte de la autodisciplina, la cual nos hará invencibles ante cualquier obstáculo que se nos presente en el camino. Poco a poco la práctica continua y relajada hace al maestro.

e.- Aparigrha: este es un principio minimalista, lo que quiere decir que mientras solo usemos lo que realmente requerimos para nuestro saludable sustento como seres vivos, podremos contribuir con la naturaleza en mantener el equilibrio ecológico, tan trastocado actualmente por la sociedad de consumo creada artificialmente basada en el miedo. Partiendo de esta base, la generosidad es el resultado, al no retener en exceso o acumular recursos o cosas, por ejemplo: al no comer demás, en cierta forma estamos compartiendo y podremos saborear que la felicidad solo es completa cuando es compartida.
Aparigraha hace parte indispensable en la práctica del Karma Yoga, el yoga del servicio desinteresado. Simplemente entregarse a la acción sin apego al resultado. De la misma forma en la práctica de posturas o de cualquier otra técnica de yoga, lo más importante es el esfuerzo relajado y continuo, no lograr la perfección en las primeras instancias no significa nada, simplemente que hay que seguir caminando, algunas veces sin saber a donde vamos, pero guiados por el conocimiento y la intuición.
Información de clases y talleres: 099 2017 883
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